Monday, November 23, 2009

QUERIDA S. A.








Ilustracion/Samuel Priego

HISTORIA

Un joven de familia clase media, atrapado entre la visión diaria del lujo y su incapacidad de conseguirlo, se propuso desde temprano en su vida tener su propia empresa. Durante sus años de estudios universitarios realmente se esforzó y mientras los demás estaban concentrados en su vida de viernes en viernes, él terminaba su carrera de administración de empresa en uno de nuestros centros de estudios más prestigiosos. Durante este tiempo trabajó arduamente por la mañana, sacrificando sus horas de sueño, por estudiar y hacer sus tareas de noche. Debido a su corta disponibilidad de dinero y de tiempo, su vida social fue casi nula. Pero ya al final de la carrera, una estudiante también de término, pareció interesada. Él, por su corta experiencia en esos negocios del corazón, rápidamente se enamoró. Desde que se graduó, gracias a sus buenas notas y ciertas conexiones de su padre, consiguió un buen trabajo y ya en menos de dos años estaba casado.
Su ascenso en la corporación fue vertiginoso, pasando de asistente del subdirector de compras a gerente de marca en menos de tres años. Desde esta posición, y luego de su trayectoria en diferentes áreas de la empresa, pudo ver diferentes oportunidades para lograr su sueño de independencia. Muchas horas de amplias consideraciones y consejos encontrados enfriaron su almohada, pero todo al final lo llevó a tomar la decisión de crear su propio negocio. Duró varios meses planificando y luego de obtener un préstamo en el banco, por fin logró abrir las puertas de algo realmente suyo a sólo ocho años de haberse graduado.
Ya el joven, no era tan joven, a sus treinta y cinco se le notaban en algunas entradas en su cabeza y una barba que se había posado en su cara, para quedarse. Se sentía mucho más realizado en sus sueños, pero todavía su familia de solo dos personas se sentía corta. Su mujer, una inteligente joven también muy trabajadora, de familia más afluyente que la de él, al principio le atrajo la idea de un joven con tantas aspiraciones. Después de siete años, estar casada con un empleado la empujó a realmente dudar de su futuro con él. Mientras estas dudas enfriaban su inicial pasión, él concentraba todo su tiempo y energía en la creación de un nuevo proyecto, que realmente la ponía nerviosa y le hacía temer por su ya frágil estabilidad económica.
La falta de tiempo juntos, los horarios extenuantes de los dos y las inquietudes financieras, habían suspendido hasta próximo aviso toda actividad matrimonial dentro y fuera de la habitación. Por eso, luego de que los planes de la nueva compañía se concretizaron y los proyectos parecían haber comenzado con buen pie, él se alarmó por sus problemas en casa. Con un poco de dinero sobrante decidió hacer un esfuerzo de sazonar un poco las cosas y se fueron en unas breves vacaciones en la costa y en una noche de champagne, playa y luna, concibieron a su primer hijo.
Ya, con el nuevo rol paterno, las cosas entre ellos parecieron volver a arrancar. La situación financiera parecía ir en ascenso, se mudaron y compraron nuevos carros enfocados en sus prioridades como padres. A ese hijo en poco tiempo le siguieron otros dos nuevos retoños y la vida era buena.
Ella, luego de los tres embarazos y sintiendo que ya cruzaba el umbral de los cuarenta años, comenzó a descuidar un poco su cuerpo. El gimnasio fue sustituido por la ruta escolar que le tomaba buena parte de la mañana y su nuevo rol de madre a tiempo completo no le dejaba mucho tiempo para los arreglos que solían ser tan importantes en las primeras etapas de su vida. Él, que su nueva posición social lo había hecho ser más consciente de su imagen pública, a sus cuarenta y tantos poseía un porte elegante y juvenil.
Una interesante fusión puso a su compañía definitivamente en el mapa económico y él, para celebrar, decidió cambiar el carro un poco anticuado e inexpresivo, por un símbolo fálico alemán de dos puertas. Su situación familiar se había vuelto demasiado aburrida y cada vez más aumentaban las actividades “que él no podía faltar” fuera de la casa.
En uno de esos eventos, conoció una atractiva e inteligente promotora de un producto reconocido por su alta calidad y popularidad. Luego de un atrevido lance de llamadas a deshoras y correos electrónicos, fueron poco a poco elaborando lo que parecía un proyecto descabellado. La idea parecía inclinarse a abrir una sucursal de una compañía multinacional, que existe desde que hubo hombres y mujeres en el planeta.
Al principio, su análisis le hizo prever que dicha empresa violaría su visión y misión, pero no por eso retrocedió ni un ápice. Ella, aunque consciente de los beneficios que podía obtener de ese Joint Venture, como quiera consideraba las demás ofertas y se lo hacía saber, para su desmayo. Una larga cadena de cenas furtivas, almuerzos de varias horas y postres en lugares discretos, hizo que lograran negociar un punto medio, donde las necesidades de uno, fueron satisfechas con las ambiciones del otro. Finalmente, en un disimulado viaje fuera de la ciudad donde los dos sabían que el otro iba a estar, el proyecto abstracto se convirtió en una larga reunión, discutiendo el Business Plan que llevaría a la fundación definitiva de QUERIDA S. A.

Publicado en Top 01, Septiembre 2008

EL FUNERAL DON X


















Diseno y diagramacion/Patricia Guerra

EL FUNERAL DE DON X

A las nueve de la noche del martes se murió Don X. La noticia recorre el panorama por los canales acostumbrados cruzando hasta mares y llegando a las proximidades del continente. El doctor a la esposa, la esposa a sus hijos, sus hijos a sus esposas y sus esposas al resto del planeta. A casi todos los empresarios y socios de Don X la noticia les llega cuando ya están en sus noches sociales o noches solitarias de mediana edad, y morbosamente se recrean en tener algo excepcional que contar, pensar y hacer. Todos se comienzan a llamar entre sí en el teatro de la preocupación y “te llamé para que supieras”, pero al final a todos le da igual y en secreto se alegran que el viejo atrasado y tacaño cediera su palacio. La segunda llamada que todos hacen es a sus asistentes para comenzar la carrera de quien pondrá el obituario más grande en el periódico de mayor circulación. Todos, esa noche, sin darse cuenta, se duermen un poco emocionados.

En la empresa el café matutino sabe a muerte entretenida. La incertidumbre sobre el futuro pone rápidamente a los jefes a temblar y a los empleados a oler nuevos aires, razón por la cual, en la reunión de principio de día, el Gerente General asume un tono autoritativo y solemne al hablar sobre los eventos recientes. Todos en la directiva saben que su presencia en el funeral les pone donde la suerte los podía ver. Cientos de niños son gritados en toda la geografía urbana para que se apresuren alistándose para el colegio y miles de planchas se ponen en movimiento para cumplir con la nueva meta reciente.

Una pequeña revolución se puso en movimiento alrededor del suceso y todos fueron llegando a la funeraria según su personalidad y por aparente orden de importancia. Los que iban llegando eran mirados altaneramente por sentir que el que se atrevió a llegar más tarde se consideraba más que ellos y así comenzaba el concurso. En los funerales el tiempo es la clave: no se puede durar mucho, ya que eso es derecho exclusivo de familiares y allegados y está el peligro de parecer pretenciosos. Si se dura muy poco, se da la apariencia de insolente. Por un miedo inconciente de entrar, todos se congregan en la puerta hasta que la entrada no se pueda dilatar más. Algunos ex fumadores tiran por la borda meses de abstinencia, no sin antes explicarse frente a todo el que quiera oír.

Entonces, se hace la entrada; todos empujan la puerta débilmente y se asoman adentro con cierta discreción. El silencio es el protagonista y a veces, el escenario, en este teatro mortuorio. Las palabras en el contexto de un funeral, son escuchadas sin interferencia y, bien elegidas, pueden ser letales. Los que llegan primero, se esconden en la pequeña cafetería a usar la excusa del café y a esperar. A medida que siguen llegando, se van agrupando en pequeños grupos en las esquinas y pegados a las paredes, casi como reconociendo avergonzados su error de llegar temprano. Cuando toda la pared está ocupada, se van acumulando en pequeños grupos de cuatro o cinco, rodeado de pequeños grupos de menos integrantes. Todos hablan mirando alrededor, buscando en cual otro grupo le convendría más ser visto. Ya que están concientes de que serán vistos más en la vitrina de los espacios abiertos. Aquí comienza el concurso de la asociación. Todos quieren ser visto con la persona más relevante, pero rodeado de la menor cantidad de personas por miedo a parecer lambones. Los que se atreven por fin a liberarse de su grupo y dar el salto en vacío de caminar solo hacia otro grupo, son mirados, examinados y criticados.

Cuando ya la multitud está reunida en el segundo piso, todos se sienten más cómodos de poder interactuar, comprar y vender, sin moverse mucho. El murmullo ya es una pequeña nube sobre las cabezas de todos y tiene tono de mujer. Todos miran alrededor asegurándose que estén todos los que ellos imaginaban que iban a ir. Y, efectivamente, allí están todos: el hijo playboy, el hijo responsable y aspirante a heredero único, la hija socialité y la que es feminista. La tía que da clases de yoga, la cuñada gorda que todos miran como si fuera campesina, y la prima caza fortunas. El empresario rico, amigo de la familia, siendo cortejado por su nuero ambicioso, que con la mirada fija en la meta, soporta una esposa acomplejada y domingos en el country club con todo el agradable séquito familiar. El primo que siempre tiene unos proyectos fabulosos, pero nunca tiene un saco negro, ni de su size. El tío que habla demasiado alto, porque cree que le cae bien a todos.

En una multitud, a menos que no se haga una entrada triunfal, se pasa desapercibido. El que llega demasiado tarde, tiene el riesgo de no ser visto lo suficiente para que valga ir. Solo grupos de individuos bien selectos y con momentos de gloria bien espaciados, pueden causar este efecto. El político gordo y amistoso, rodeado de no más de cuatro militares, que entra saludando a todo el que se va metiendo en su camino como si fueran íntimos, es uno de ellos. También, aprovechando la elegancia y cuidado que se demanda para la ocasión, llegan aleteando a paso doble sobre las cabezas de todos: el club de las divorciadas, dejando un halo de malas lenguas y libidos altos al pasar.

Alrededor de la viuda, cerca del difunto, se congregan la tía posesiva que la ordena a llorar o a saludar a alguien, la hermana que disfruta su lugar privilegiado de poder ver y ser vista, por todo el que asista. Sentados solos o en silencio están los familiares lejanos que entre sus muchas desventajas en esa reunión es que reciben muchos pésames y ni un peso del testamento. Todos saludan a la viuda con pena y lo disfrazan de tristeza por la muerte. Las mujeres que la saludan buscan en sus ojos ver que tan sincera es ella en su dolor, los hombres; tratan de descifrar si ella sabía sobre los cuernos. Luego de saludar a la viuda, todos se sienten más relajados y saludan a los que van entrando con una sincera satisfacción de haber salido de esa situación. Ya afuera todos se sienten más cómodos y hablan un poco más alto. Ya para cuando comienza la misa todos están más contentos y por lo tanto, con más capacidad de fingir dolor.
Publicado Top 06, Octubre 2009

Todos siguen la rutina evitando las miradas y tratando de pasar esa hora sin llamar la atención. Poniéndose de pie y sentándose según ordenes y repitiendo el palabrerío memorizado desde la catequesis. El final de la misa marca el momento en que el tiempo mandatario acaba. Nadie puede salir corriendo a menos que tenga una excusa lista a decir varias veces mientras cruza la multitud sobresaltada. Pero todos quisieran. Esta parte es la incomoda separación de los que son cercanos y los que no. Poco a poco comienza la procesión donde los que tienen, o se creen, con derecho de ir al cementerio, comienzan a caminar más rápido en dirección hacia la salida haciendo aspavientos de prisa. Todos se van yendo, generalmente haciendo planes de ir a comer juntos, cada quien sugiriendo casualmente el nombre de los restaurantes más caros de la ciudad. Al final, Don X murió a las nueve de la noche del martes, y nadie lo recordó.

Publicado en Top 06, Octubre 2009
Vuelos en España Bloggapedia - Find It!
 

free counter
Blogalaxia Bloggapedia, Blog Directory - Find It! Blog Directory Directory of Literature Blogs Vuelos Baratos Chorradas humor y fotos de famosas Directorioblogs, el directorio de blogs en español Blogs Dominicanos Blog Directory By Country